Las rutinas diarias son actividades que hacemos todos los días de la misma manera, tienen un principio y un final. Las rutinas ayudan a tu hijo a saber qué esperar y más adelante le facilitan el ser proactivo en ellas y hacer las cosas de manera independiente.
Algunos ejemplos de rutinas son: vestirnos, lavarnos los dientes y las manos, comer, bañarnos, ir a dormir, cambios de pañal, prepararnos para salir, recoger juguetes al terminar de jugar.
Importancia de las rutinas:
- Tu hijo se va a sentir en control al saber qué esperar. Se siente incluido en los planes y puede participar.
- Lo ayudan a programarse, va reconociendo las señales que le manda su cuerpo y las relaciona con las actividades que están haciendo, por ejemplo empieza a sentir hambre y ya sabe que viene la hora de la comida.
- Reducen problemas de conducta porque se acostumbra a realizar algunas actividades de manera automática, ya sabe que después de comer se lava los dientes, ya no se vuelve una pelea cada vez que le pidas que se lave.
- Le dan confianza e independencia, pueden tomar la iniciativa al realizar actividades y se siente orgulloso de que logró algo.
- Por medio de las rutinas se enseña manejo del tiempo, organización, planeación, cuidado personal. Ayudan a que la familia funcione mejor, reducen el estrés y la ansiedad.
¿Cómo lograr que las rutinas se conviertan en una oportunidad de comunicación?
- Divide las rutinas en pequeños pasos para que tu hijo entienda cómo funciona, haz la rutina igual todas las veces, di las mismas cosas cada vez para que tu hijo se familiarice con ellas. Puedes usar horarios visuales para que vaya siguiendo las actividades del día.
- Nombra lo que está pasando, sigue el interés de tu hijo.
- Repite los pasos, al hacerlos varias veces, los va a aprender y va a poder anticipar lo que sigue.
- Dale la oportunidad de hacer algo durante la rutina, por ejemplo que apriete el botón del jabón para lavarse las manos.
- Dale claves si no sabe que sigue, apuntar la pasta de dientes para que la ponga en el cepillo.
- Ya que conozca los pasos de la rutina, la puedes hacer más divertida al cantar una canción mientras recogen los juguetes.
- Conforme tu hijo va creciendo, va teniendo más oportunidades de participar en las rutinas, primero tú lo vas guiando por sus diferentes actividades, se las vas narrando conforme las hacen, después va siendo capaz de cooperar hasta que logra hacerlas solo. Por ejemplo: primero tú sirves el agua, después él va por su vaso y con más repetición y práctica él se sirve su agua.
- A veces la prisa del día no nos permite ser pacientes y esperar a que los niños hagan su parte en las rutinas. Pero cada vez que puedas, intenta que él participe.
Haz que las rutinas sean divertidas
- Sé flexible- seguir un ritmo durante el día también permite la flexibilidad. No deben ser tan rígidas que se pierda la diversión o espontaneidad, son una guía para dar más seguridad.
- Sé creativa- por ser una rutina no debe ser seria y aburrida, pueden hacer otras actividades como darle de comer al perro, regar las plantas, cocinar galletas.
Las rutinas son las actividades que hacemos diariamente, por eso son muy buenas para fomentar lenguaje. Tu hijo va a tener muchas oportunidades de escuchar palabras, expresar mensajes y ser más independiente de una manera natural, sin tener que dedicarle tiempo extra durante tu día.
El que puedan participar en las rutinas toma tiempo y repetición, pero una vez que lo haga, va a ser menos trabajo para ti y va a tener muchos beneficios para él. Ten paciencia y valida cualquier intento que haga por cooperar, aunque tengas que limpiar un poco de la leche que tiró al intentar llenar su vaso.
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