Con el término palabras divertidas, me refiero a palabras cortas, combinaciones sencillas de consonante y vocal, que son más fáciles de imitar que las palabras completas. Se pueden introducir durante el juego y captan rápidamente la atención de tu hijo.
Es buena idea empezar a enseñarle a tu hijo este tipo de palabras para que pueda imitar lo que dices y vaya aprendiendo a usar su voz para comunicarse.
Para poder decir una palabra, tu hijo pasa por las siguientes etapas:
- Escucha una palabra muchas veces y aprende su significado.
- Imita la palabra que otros dicen.
- Empieza a usar la palabra por sí solo.
La posición ideal para que tu hijo te copie las palabras que estás diciendo, es colocándote frente a él. Recuerda que necesitas repetir varias veces las palabras antes de esperar que tu hijo sea capaz de repetirlas. Dilas con una entonación fuerte para llamar su atención y durante el juego.
También te recomiendo que leas el blog anterior, Importancia de la Imitación para Desarrollar Lenguaje, para ver si tu hijo ya está a nivel de repetir palabras o hay que empezar por imitar movimientos o gestos primero.
Aquí te muestro algunas palabras divertidas que puedes usar:
YEI- cuando tu hijo hace algo positivo o nuevo para él. Aplaude y dí ¡Yei! con voz emocionada. Repítelo varias veces y espera para ver si lo repite.
IU (para decir que algo huele feo)- pueden jugar con esta palabra cuando cambian el pañal o cuando hueles sus pies y mueves arriba y abajo tu mano junto a tu nariz mientras dices “Iu”.
BOO– esta es muy apropiada para la época, se acerca Halloween y les divierte mucho hacer este sonido mientras te asustan. Jueguen a ponerse detrás de una puerta y salir diciendo “Boo” cuando alguien entre al cuarto.
AUCH– se les facilita decir esta cuando se lastiman o algo les duele. Pueden jugar a curar heridas de su muñeca, le ponen curitas mientras dicen “auch, se lastimó, auch”.
WOW– esto lo pueden decir cuando hacen una torre grande con bloques, como “wow, que grande, wow”.
POP– al tronar burbujas.
OH OH– cuando algo se cae o cuando un coche se queda atorado en la pista.
WII– cuando se lanza él o lanza un muñeco por la resbaladilla o cuando está meciéndose en los columpios.
MMMM– cuando están jugando a que comen algo o cuando están comiendo de verdad.
SHHH– cuando se hace el dormido o duerme a algún muñeco.
Simular roncar, toser, llorar, estornudar, reír y sonidos de animales también son sonidos más fáciles de producir que las palabras. Empiecen por ahí para que tu hijo use su voz de manera voluntaria.
Escoge un par de palabras divertidas y úsalas constantemente durante varios días y ve si tu hijo las empieza a repetir.
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