La atención es la habilidad de concentrarse y permanecer interesado en una actividad por un periodo de tiempo.
Para que tu hijo pueda aprender, incluyendo el lenguaje, necesita estar atento y calmado ya que así podrá escuchar, observar y participar en cualquier actividad.
En niños chiquitos, lo esperado es que puedan mantener la atención por unos minutos:
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16-19 meses: de 2 a 3 minutos de atención en una actividad estructurada.
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20-24 meses: de 3 a 6 minutos por actividad.
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25-36 meses: de 5 a 8 minutos es lo típico.
¿Qué pasas cuando la atención no se está desarrollando bien?
La falta de atención puede verse de diferentes maneras. Generalmente se presenta en uno de estos tres extremos:
- Siempre parece ocupado- se le dificulta permanecer sentado y estar en un solo lugar y suele salir corriendo cuando le pides que haga algo.
- Parece aburrido o desinteresado- puede permanecer en algún lugar sin hacer nada y no muestra interés por jugar.
- Tiene atención fija- se queda demasiado tiempo en una sola actividad y le cuesta trabajo cambiar a otra.
Si un niño no logra poner atención, puede tener dificultades en varias áreas, como:
- Aprender conceptos nuevos
- Comprender lenguaje
- Seguir instrucciones
- Comunicarse con los demás.
La comprensión del lenguaje empieza escuchando cuando otros hablan. Escuchar y poner atención permite entender lo que otros dicen y es lo que más adelante llevará a decir palabras.
¿Cómo ayudar a tu hijo a mejorar su atención?
- Usa el movimiento– el movimiento ayuda a tu hijo a calmarse. Antes de pedirle que se concentre, deja que se mueva. Por ejemplo, puede ir por una pieza del rompecabezas al otro lado del cuarto y luego sentarse a ponerla. Alternar movimiento y momentos sentado facilita la atención.
- Quita distractores– para ayudarlo a concentrarse ten sólo el juguete con el que van a jugar y guarda los demás. Menos cosas a la vista=más atención.
- Empieza con actividades que le gusten- es más fácil que permanezca atento en algo que disfruta. Empieza con metas pequeñas, primero 1 minuto, luego 2 minutos y poco a poco aumenta el tiempo, hasta lograr llegar a 5 minutos. Ya que logre mantener la atención con su juguete favorito, prueba con otros juguetes.
- Limita el tiempo en pantallas- aunque hay buenos programas educativos para niños, la mayoría cambian rápido de imágenes y actividades lo cual no favorece la atención. Si quieres saber más sobre este tema, puedes leer el blog ¿El uso de pantallas afecta el lenguaje de mi hijo?
- Usa juegos y materiales sensoriales- las cajas sensoriales son muy buenas para extender la atención. Puedes llenarlas con pasta cocida, arroz, arena. Deja que explore con sus manos, palas, vasos, cucharas. Agrega animales, coches o personajes para que los busque. Para más información, revisa el blog Cajas sensoriales: una gran idea para jugar
- Aprovecha el baño y la comida– en estas rutinas tu hijo está en un espacio limitado, lo que facilita la atención. En el baño puede usar una resbaladilla para que los juguetes entren al agua; durante la comida pueden jugar al avión y decir “va un avión cargado de mamá, papá, o su juguete favorito…” (Muchos juegos tradicionales que ya usas son excelentes para desarrollar atención y lenguaje.
- Aplica la regla del “uno más”– cuando ya no quiere seguir, pídele que haga 1 más antes de cambiar de actividad. Por ejemplo: poner una pieza más en el rompecabezas, guardar 1 muñeco más en la bolsa, leer una página más del cuento.
Mantener la atención en una misma actividad durante varios minutos permite que tu hijo repita una habilidad varias veces. La repetición es la clave para aprender cosas nuevas, incluido el lenguaje.

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